El segundo dato

Si trabajas como analista o analisto web en una compañía que tiene datos de una base de datos o de un CRM habrás sentido, en más de una ocasión, que tus datos de Google Analytics son datos de segunda.

Ser analista web en esas ocasiones es tan maravilloso, duro y agotador como ser mujer. Pero a ser analista o analisto web y mujer se aprende con el tiempo. Esta vez no citaremos a Simo, esta vez citaremos a Simone.

 “No se nace mujer analista web: se llega a serlo”

Historia. La biología de los datos

Mi empresa no había tenido una analista web hasta que llegué yo a Madrid hace año y medio. Cuando empecé a trabajar, me encontré con que la herramienta tenía un histórico de datos interesante pero la mayoría del personal tenía una mala opinión sobre la calidad de los datos de Google Analytics.

De las primeras tareas que llevé a cabo, por lo que sea, fue realizar un auditoría de la herramienta. De esta forma se puede evaluar la calidad del dato mediante un método científico. Y esa auditoría fue una vez más, un documento de consumo propio.

Entonces, evidencias científicas a parte, todo el mundo tenía una idea de cómo eran esos datos. Eran los otros, los inesenciales, los débiles, los histéricos… ¿En qué se basaban para pensar eso? En qué no les había coincidido, históricamente, el valor numérico que tomaban de Google Analytics, con “su” equivalente en la base de datos.

Simone dijo “toda la historia de las mujeres la han hecho los hombres” y yo me dije “toda la historia de Google Analytics la ha hecho la base de datos”. También me dije “¡qué suerte! me han traído a este paraíso siendo la primera de mi especie”.  Pero yo no iba a ser Eva, soy Lilit.

Las hijas de Lilith

Mitos

Mi misión era que los KPIs de negocio que teníamos en Google Analytics se parecieran todo lo posible a los de la base de datos, igualarlos.

Toda analista web sabe que no sabe nada de qué hay que medir y por eso pregunta. Pregunta para saber que tiene que medir. Pregunta y repregunta. Se marca un Ana Pastor si hace falta, pero no sale de la reunión sin las respuestas que busca.

Las analistas y analistos no somos seres mágicos ungidos por el Dios del Dato (que todo lo sabe, alberga la verdad, la belleza, la salvación, el conocimiento). Más bien somos seres con un (sensible) corazón analítico que idealiza los ceros y unos que descansan en los hierros de las máquinas.

Para saber qué medir necesitamos entender el negocio, la web y la estrategia de marketing. Yo pregunté qué era lo que había detrás de los KPIs de la base de datos. Me sorprendí porque para muchos el dato era simplemente un número en un Excel con un nombre en el encabezado. Pocos sabían decirme lo que realmente representaba más allá del valor numérico.

Adorar una imagen sin entender lo que representa y convertirla en algo valioso en un acto de fe es algo que nos convierte en fanáticas del dato. Aquí tenemos una imagen de archivo de unos oficinistas cuando no les cuadra un Excel.

Creer a ciegas es lo contrario a la analítica web. Porque nosotras parimos (el dato), nosotras decidimos (qué medimos). No creemos, ni creamos datos que sean dioses, héroes o villanos. Nuestros datos son humanos.

Ni base de datos, ni Google Analytics. Igualdad

Finalmente, encontré la suma de ventanillas necesarias para construir un puzzle mental de qué eran esos KPIs en realidad. Imaginé cómo los podía traducir a la lógica de Google Analytics. Pedí mis datalayers. Hice cosas nazis ayudada por gente maravillosa y llegó la igualdad entre las fuentes de datos.

La maravillosa igualdad traducida a una coincidencia aceptable. Entendiendo que son números distintos. La base de datos y Google Analytics miden lo mismo, pero de forma diferente.

Tanto nos creímos los datos de Analytics que gracias a esa medición no se nos escapa una conversión de Adwords. Los datos de Analytics no son un dato pasivo, son datos que conducen a la acción. ¿Y qué puede haber más liberador que poder ser acción?

Hacia la liberación

«Lo que si es seguro es que hasta ahora, las posibilidades de la mujer analista o analisto web se han ahogado y perdido para la Humanidad y que hora es ya, en SU interés y en el de TODOS, que se deje aprovechar POR FIN TOOOODAS sus posibilidades». Simone, entre líneas.

A los datos hay que darles la oportunidad de tener (su) voz y cariño, mucho cariño.

«Las niñas» 2020

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Irene Santos Written by:

Analista feliz. En ocasiones veo datalayers en Rastreator.com. Creo contenido sin ninguna pretensión más allá que seguir aprendiendo. Tengo a Segovia en el corazón y a Madrid en la cabeza

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