Escondido a pleno sol: Conveniencia, ¿Conversación?

En pandemia, las salas de cine han estado o bien cerradas, o bien funcionando a medio gas. Muchos taquillazos asegurados se han visto retrasados, a la espera de poder volver a llenar los aforos y justificar su rentabilidad. Los aficionados al cine hemos tenido el consuelo de llegar a una pandemia en una época con fibra óptica y servicios OTT que mantienen saciado nuestro apetito audiovisual. Hemos aprovechado los meses de (semi-)encierro para ver y descubrir muchas cintas de entre la lista de pendientes. Y al mismo tiempo, no han dejado de llegar nuevas películas.

 

Algunos filmes destinados a estrenarse en salas nos han llegado directamente vía streaming: El juicio de los 7 de Chicago en Netflix, Sound of Metal en Prime Video; incluso la laureada Nomadland ha llegado a Disney+ unas pocas semanas después de estrenarse en pantalla grande. No obstante, los estrenos exclusivos o cuasi-simultáneos en plataformas digitales no son algo nuevo, tan solo un fenómeno que las circunstancias han intensificado.

 

Pongamos como ejemplo A Sun, título taiwanés estrenado en el Festival de Toronto de 2019, ganador de cinco Golden Horse Awards ese mismo año (algo así como los Óscar del mundo chino). Netflix adquirió los derechos de distribución internacional de esta película, y la incorporó a su vasto catálogo en enero de 2020, es decir, antes que el bicho se hiciese notar en nuestras vidas.

 

Póster de A Sun

 

Estaba al alcance de unos pocos clicks para una parte considerable de la población (si tienes un colega de café que te pasó su contraseña, ya estás dentro). Sin embargo, la cinta taiwanesa paso totalmente desapercibida durante bastantes meses. Un servidor se enteró de su existencia porque leyó algún comentario en Film Twitter a final de año. ¿El origen de los comentarios? El crítico de Variety Peter Debruge la había declarado su película favorita de 2020.

 

A Sun y pronto se la recomendé a mi blogkide Irene, reunía varios elementos que son un cebo para los de La Ruta Macguffin: un interesante salto entre géneros (del drama familiar al cine de mafiosos), el acceso a otra cinematografía, la puesta en palabras de un estado emocional como nunca habíamos escuchado.

 

El film estaba esperando a ser descubierto por personas como Irene y el menda, pero el algoritmo de Netflix nunca nos lo había sugerido. ¿Quizá porque no está en la misma categoría de contenidos que consumimos o esperamos encontrar en dicha plataforma? Puede que hubiésemos reparado más fácilmente en él en una plataforma de catálogo de nicho como Filmin, incluido en una de las colecciones que preparan en un ejercicio de curación artesanal.

 

El caso es que supimos de su existencia hasta que un periodista ejerció de prescriptor y generó cierta conversación en torno a la película. Su amplísima disponibilidad no bastó para encontrar su público. Un personaje del film expresa que todos los puntos de la Tierra reciben la misma cantidad de horas de sol en un año, solo que no en los mismos intervalos. Haciendo un símil, la presencia de la cinta en Netflix había resultado ser como pasar el verano en el ártico, bajo el sol de medianoche.

 

El cine de pueblo en The Last Picture Show (1971)

 

La mera disposición no genera conversación, y lo que no genera conversación, se olvida. Lo que pasa por una única ventana tiene menos oportunidades de generar conversación. Otros estrenos exclusivos de las plataformas sí que vienen acompañados de un esfuerzo promocional para hacer de ellos un evento. Se manifiesta en forma de carteles publicitarios, spots en la televisión lineal, y hashtags promocionales. Pero los estrenos son tantos y tan seguidos que son raras las conversaciones que se sostienen en el tiempo. Y sin este tipo de conversaciones, los contenidos no quedan registrados en la memoria de un colectivo, y no trascienden su tiempo (siempre pueden venir arqueólogos futuros a desenterrarlos).

 

En el momento de salas medio vacías, se ha visto más claro que algunos contenidos exclusivos en streaming se habrían beneficiado de un tradicional paso por los cines para alcanzar notoriedad.

 

Un gran número de espectadores acuden al cine por costumbre, y eligen lo que van a ver de entre una reducida selección, lo que está en cartelera. No tienen porqué conocer los títulos de antemano, pero escogen lo que más les llama, y si les gusta, ejercerán el boca-oreja, quizá unos meses después, cuando el film esté en VOD o lo pasen por televisión.

 

Si el mismo título se estrena directamente en una plataforma de streaming, tiene que competir con un vasto catálogo, y en un entorno que no es “de ritual”. A quienes lo hubiesen podido elegir en la cartelera semanal, en casa igual no les dice nada, y prefieren ponerse una conocida película que tenían pendiente, o apostar por el comfort de un capítulo de su sitcom favorita. Puede que solo reparen en el título quienes están activamente pendientes de la actualidad cinematográfica, los autores, los festivales, los premios. Es decir, de la prescripción.

 

FUENTES

Las conversaciones con mi blogkide Irene Santos.

Peter Debruge y su columna en Variety.com: Taiwanese Masterpiece ‘A Sun’ Has Been Hiding in Plain Sight All Year.

La película A Sun (2019), de Chung Mong-hong.

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Alex Atxa Escrito por:

Freelance del Marketing. Eibartarra que encontró un camino en América Latina. Asomo la cabeza en este blog compartido.

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