Cómo medir (amorosamente) un iframe de otro dominio con Google Tag Manager

Acto I: El drama (y el antidrama) de una analista web en apuros

Recientemente me enfrenté al reto de medir un iframe que era de otro dominio con Google Tag Manager. Un viaje apasionante por el mundo de la tecnología y la analítica web. En este artículo os contaré esa historia de amor basada en hecho reales.

Fui a una reunión para ver el proyecto de lo que iba a ser una “nueva web”. En esa reunión vi que lo que llamaban “nueva página web” era una página web nueva, que contendría un iframe de una web que ya medíamos. Toda la interacción que el usuario podría hacer en la página se produciría dentro del iframe. Eran dominios distintos. Mi pobre corazón analítico se oxidó profundamente en esa sala de reuniones.

En ese momento pasé por todas las fases habituales de una analista web cuando no sabe cómo va a medir algo:

  • Negación 🤨. No pasa nada, seguramente se retrase el proyecto o no salga adelante. 
  • Enfado😡. ¡No puede ser que este proyecto salga adelante, esto no me está pasando a mi! ¿¡Es que nadie piensa en la analista!? 
  • Negociación🥺. Hablaré con los equipos para explicarles que no es una web todo lo que reluce y que necesitaré tiempo para entender cómo medirlo (y para rezar).
  • Depresión😢. Voy a reservar una sala para llorar. Lo mejor será volver a Segovia y emprender una nueva etapa profesional como pastora.
  • Buscar en el blog de Simo Ahava😊. Normalmente aquí termina el drama de no saber cómo medir algo. Pero ya sabréis que donde termina un drama, empieza otro.

Como atea procuro tener mucha fe en muy pocas cosas, y una de ellas es:

“Nadie fabrica un candado sin llave. Del mismo modo Dios no te da problemas (de implementación) sin soluciones (en el blog de Simo Ahava)”. Tener fé en esto me da fuerzas cuando me siento derrotada ante la idea de que todo lo que sé de cómo medir, siempre será menos que lo que desconozco.

En este artículo estaba la solución ideal a mi problema terrenal. Simplemente tenía que estudiarlo, interiorizarlo y adaptarlo a las necesidades de negocio y limitaciones del proyecto. Creo que buscar en las palabras Simo Ahava la luz, es algo que hacemos todas las analistas web de bien. Y si tu no lo haces, es porque Simo Ahava eres tu.

Te recomiendo que lo leas y apliques, ahí está la solución real. Lo que leerás acontinuación es simplemente una fantasía.

Acto II: El estado de las cosas

Quien me conozca sabe que no puedo resistirme a explicar esto con una metáfora. El problema (metafóricamente hablando) es el siguiente:

Para el usuario (y seguramente para muchos de los colaboradores del proyecto) lo que tiene en la pantalla de su navegador es una única página web. Pero tecnológicamente son dos sitios web y digamos que al ser de dominios distintos sus familias están enfrentadas por un odio profundo. La tecnología es oscura y alberga horrores.

Por un lado, teníamos a Romeo capaz de darnos toda la información del origen del tráfico y, por otro lado, a Julieta capaz de darnos toda la información sobre la interacción del usuario. Esto es así, son dos sitios y tendremos dos contenedores. Ese es el estado de las cosas.

El problema no es que tengamos dos contenedores (algo permanente), el problema es que los contenedores se odian, y su odio no va a permitirnos almacenar la información del origen del tráfico y el comportamiento de un mismo usuario. Podemos saber cuántos usuarios llegan. Podemos saber qué hacen. Pero no podemos saber qué hacen los que llegan mediante cierta campaña.

Su odio hará que Romeo se quede con la información del origen del tráfico y Julieta con la información del comportamiento del usuario. Su odio divide la información del usuario y genera dolor. El odio resta. Ya lo dijo Kortatu:

Sí lo estable y permanente

Es algo inerte

Y no puedes precisar el estado de las cosas

La falta de certeza, te oxida las venas es el odio (es el odio),

Quien guía tus pasos.

Acto III: Amor, cariño y respeto

En el artículo de Simo Ahava nos propone como solución que los contenedores mantengan una relación de amor, cariño y respeto. Poniendo el código que nos facilita Simo Ahava para el contenedor Romeo y para el contenedor Julieta, lo que sucederá es que empezarán a comunicarse entre ellos.

Si tienes la oportunidad de debuggear esa implementación… te sentirás como un voyeur . Literalmente, verás como dos contendores de Google Tag Manager comparten información de forma apasionada (siempre con consentimiento, que para algo hemos editado el código de Simo con nuestras propiedades y webs):

  1. Se escuchan y no comienzan a intimar hasta que los dos están preparados.
  2. Una vez que están seguros que es el momento apropiado Romeo le pasa a Julieta su client ID.
  3. Julieta comparte con él sus eventos de forma generosa. Cada interacción del usuario dentro del iframe será percibida tanto en el contenedor de Julieta como en el contenedor de Romeo. De esta forma  la información puede ser mutua el placer puede ser mutuo.

No creo que haya algo más parecido a hacer el amor que se pueda ver en internet. Si el contenedor Julieta hablara, nos lo contaría así lo que sucede tras implementar el código:

Efectivamente, frente al odio entre familias de dominios distintos hacemos que los contenedores se quieran de una forma sana. Gracias a esa relación de amor, cariño y respeto pasaremos de una medición incompleta (por un lado la información de adquisición y por otro el comportamiento y la conversión) a una medición completa.

Pero tenemos que ser conscientes que mientras vemos esto en nuestras consolas de Google Tag Manager, estamos presenciando una manifestación del enamoramiento. Una vez que publicamos la web y empezamos a recopilar datos en Google Analytics, Romeo y Julieta se casan. El amor y el matrimonio no son la misma cosa.

Acto IV: No idealices

Uno de los caminos directos hacia el sufrimiento en la analitica web consiste en comparar lo que solo es posible en el mundo de las ideas, con lo mejor que se puede hacer en el mundo físico. Son dos cosas que no pueden competir porque son de mundos distintos, lo que descansa en la mente y lo que vive en las máquinas.

Permitidme ponerme seria. El amor romántico es un ideal. La medición perfecta es imposible. La implementación infalible no existe. Lo que hay que exigir(se) es que la implementación sea la mejor que se puede hacer. Entonces debemos tener la paz y la confianza de que los datos que recogeremos serán los mejores que se pueden recoger. Y ya sabéis «Denbora da poligrafo bakarra».

Entonces, si continuamos con la metáfora el razonamiento y aplicación que hice del artículo fue el siguiente:

Necesitaba que Romeo y Julieta tuvieran una relación de amor, pero una relación abierta. Opté por medir en la UA de Romeo «todo» pasándole los datalayers del contenedor de Julieta al contenedor de Romeo y creando las etiquetas de Google Analytics que fueron necesarias.

Tomé esa decisión porque Julieta aparte de «hacerse carne» en forma de iframe de vez en cuando, se «hacía carne» en forma de web tol rato. Además Romeo no había demostrado aún suficiente impacto en el negocio como para revolucionar mi madura y asentada recopilación de datos de la UA de Julieta. No me convenía hacer una implementación purista con un único client id y como no soy una integrista del dato, la descarté.

Entonces, la UA de Romeo tendría la información de la adquisición y de las conversiones sin hacer ninguna petición a desarrollo porque el entorno de Julieta ya tenía los datalayers que necesitaba. Julieta sería generosa con Romeo. Con esto ya tendría datos con los que poder tomar decisiones de negocio y analizar el rendimiento de las campañas.

Mi «único» problema es que se contarían dos veces la misma conversión, es decir, un usuario, una sesión y una conversión para Romeo Y para Julieta. Lo que podría llevar a pensar que tuvimos dos usuarios, dos sesiones dos conversiones. Entonces, simplemente cree una dimensión personalizada donde guardaba el client id de Romeo en ambas propiedades. Gracias a esa dimensión tengo algo tan valioso como una traza, una prueba de su amor. Ya sabemos que se dice que “No existe el amor, sino las pruebas de amor”.

Yo sé que mis contenedores no son Romeo y Julieta porque ese tipo de amor solo existe en las novelas. Mis contenedores son como David y la mujer miope. Sé que están bailando juntos cada canción que cantan los usuarios en esa página. Algo que oxigena mi pobre corazón analítico.

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Irene Santos Written by:

Analista feliz. En ocasiones veo datalayers en Rastreator.com. Creo contenido sin ninguna pretensión más allá que seguir aprendiendo. Tengo a Segovia en el corazón y a Madrid en la cabeza

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