Jugar contra LA MÁQUINA

En el sector digital quien más y quien menos ha perdido la noción del tiempo jugando contra “LA MÁQUINA”. Por jugar contra la máquina me refiero a estar totalmente concentrada delante del ordenador, peleando para que una herramienta haga lo que quieres que haga (aparentemente en contra de su voluntad) .

Creo que cualquiera que trabaje con (contra o para) un ordenador conocerá esa sensación de jugar contra LA MÁQUINA. Como analista web yo juego contra LA MÁQUINA gran parte del día a juegos como Google Tag Manager, Google Data Studio, Google Analytics. “Me matan” muchas veces durante la jornada y tengo que repetir la pantalla (una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez). Otras veces gano pero normalmente no se acaba la partida cuando gano. Simplemente subo de nivel (guiño, guiño).

La máquina no tiene corazón y pedirle cosas o esperar empatía por su parte, puede generar mucho sufrimiento. Pero como dijo Shakira “siempre supe que es mejor, cuando hay que hablar de dos, empezar por una misma”

LA IRENE DEL PASADO

Nunca se me olvidará el bautizo de David y eso que no estuve. Mi hermano y yo íbamos a tomar la comunión juntos. Yo con 7 años y él con 9. Íbamos juntos a catequesis y el cura dijo que teníamos que ir todos al bautizo de David, que sería el sábado antes de que tomáramos la primera comunión. Eso implicaba no ir al pueblo de mi madre un sábado como era de costumbre. Suena algo fácil pero porque no sabéis que para mi madre su rutina es sagrada. Pero en este caso, hizo una excepción.

El sábado del bautizo de David, nos pusieron la ropa de los domingos, nos dieron propina y nos dejaron libres por el pueblo. Era todo muy raro, transgresor y emocionante. Estar vestidos de domingo y con dinero un sábado, lo nunca visto. Fuimos a “donde Avelino” (un bar que tiene Avelino) a echar una partida a la máquina para hacer tiempo antes de ir a misa. Era un videojuego de un militar con un lanzallamas con el que ibas matando a diestro y siniestro. Y el juego nos absorbió a mi hermano y a mi. Nos mataban y discutimos el error. Metíamos otra moneda de 25 pesetas con impaciencia. Empezábamos otra partida. Nos mataban en el mismo punto aunque habíamos probado la otra técnica de ataque. En ese momento diríamos que estábamos “viciados” porque sólo podíamos vivir para jugar. Nuestra mente solo podía pensar en dar a la tecla acertada para llegar más lejos que la partida anterior. Para ver lo que el juego escondía después de esa pantalla.

Cuando nos quedamos sin monedas volvimos a la realidad. Miramos el reloj. Nos habíamos perdido la misa y el bautizo de David. Estábamos aterrados por la furia de mi madre y la del cura Don Mateo. Dios como figura de autoridad a la que temer no se nos ocurrió, por lo que sea.

Optamos por urdir una mentira sencilla, decir a mi madre que el bautizo fue genial y al cura que no pudimos ir al bautizo porque fuimos donde los abuelos. Nunca nos pillaron.

«Juegos de guerra». Jhon Badham

Esa fue la primera vez que recuerdo haber tenido la sensación de que el mundo desaparecía y que mi mente fuera absorbida por un mundo virtual. Un espacio y tiempo abolido donde solo existía mi mente queriendo ganar a LA MÁQUINA.

LA IRENE DEL PRESENTE

La Irene del presente juega contra LA MÁQUINA de 8 a 17 de lunes a viernes, a nivel profesional. A nivel personal, aunque por la historia del bautizo de David puediera parecer que iba a ser una gamer en potencia, en realidad, no juego contra ninguna máquina en mi tiempo libre. A excepción de mi «satisfacsion». Y sin entrar en pormenores, ni confirmo, ni desmiento que gane LA MÁQUINA siempre que juego. Pero amigas, hay juegos en los que no hay vencedores, ni vencidos y no se acaban cuando terminan.

«Linea gris con negro, azul y amarillo». Georgia O’Keeffe

LA MÁQUINA

Si pensamos que una máquina es capaz de devolver una respuesta concreta en función de unas señales de entrada, decir que “un analisto o analista web se pasa el día jugando contra LA MÁQUINA” es bastante cierto.

Cuando “no te sale” algo en Google Data Studio (o donde sea), lo que sucede es que evalúas la respuesta que te da LA MÁQUINA y no es el resultado que esperabas. Entonces piensas:

– LA MÁQUINA se equivoca ¿por qué?

Pero haces un ejercicio de deducción de interpretar lo que te devuelve la máquina y te das cuenta de que tu señal de entrada (filtro, fecha, lo que sea) no era correcta, no hacia la magia que pensabas. Entonces piensas:

– AAAaaah! claro es que no puse bien tal parámetro en la expresión regular (o lo que sea).

¡Vaya! Sorprendentemente el error era humano. Lo arreglas. Cambias la petición/señal de entrada y LA MÁQUINA cambia su respuesta. Ahora la respuesta es la que querías. Y piensas:

– Oh! que lista soy, me he dado cuenta solita.

Si os dáis cuenta, cuando te equivocas es porque la máquina es tonta y cuando lo arreglas (algo que tu misma has roto) tu eres lista. El INMENSO EGO de los analistos y analistas tendrá su propio artículo algún día (no descarto que sea por tomos).

EL CEREBRO

Queridos amiguitos,

en este mundo todo está bajo control…

¿todo?

¡No!

Una aldea poblada por irreductibles galos

resiste ahora y siempre al invasor

con una poción mágica que los hace invencibles:

¡¡EL CEREBRO!!

(No somos Nada, La Polla Records)

Trabajamos usando la mente amigos y amigas. Que una persona tenga experiencia en un trabajo o con una herramienta solo significa que sabrá reconocer y resolver problemas que ya haya visto. Como lleva mucho tiempo viendo problemas y sus soluciones vamos a pensar que tiene un arsenal de soluciones atractivo en su historial.

Pero el talento de resolver problemas es otra cosa. Es genuino. Mejora con el tiempo, vale, pero se tiene desde el minuto uno o no se tiene nunca. Una cosa es resolver un problema porque sabes la solución (memoria) y otra cosa es resolver un problema porque deduces la solución (lógica). Digo deducir, pero admito inferencias y ñapas como soluciones magistrales a problemas concretos.

Para luchar contra LA MÁQUINA tenemos que usar EL CEREBRO. Quiero reivindicar la importancia de saber pensar y pensar sabiamente, por lo que sea. Mi corazón analítico es poliamoroso y uno de sus grandes amores es Stephen Few. Tanto en su blog, como en sus libros enseña cómo pensamos y cómo llegar a pensar correctamente ante los datos. No soy celosa, ni posesiva, disfrutad de él cuanto gustéis.

Saber de Google Analytics, de R, etc, no sirve de mucho si no tienes un potente sistema de razonamiento que dé soporte a tus conocimientos técnicos. Para mi, buen analiste web se nace y se hace (día a día).

Y aunque la mente es intangible, expondré las cualidades de esto que he llamado “el cerebro analítico”.

Pensamiento crítico 

Mi pequeño cerebro de mujer hace twerking con esta definición del pensamiento crítico:

“Critical thinking is that mode of thinking – about any subject, content or problem -in which the thinker improves the quality of his or her thinking by skillfully taking charge of structures inherent in thinking and imposing standards upon them”. Richard Paul, Alec Fisher, Gerald Nosich.

El pensamiento crítico es muy útil tanto a nivel profesional como a nivel personal. Aunque nadie lo ponga nadie en el currículum o la descripción de Tinder, es una cualidad a desear para un cerebro analítico y un atributo muy sexy para un churri. Necesitamos un cerebro que emita juicios desde la duda razonable.

Un sistema 2 potente

Es interesante saber cómo llegamos a tener pensamiento crítico y razonar con lógica. Digamos que nuestra mente es capaz de razonar usando dos sistemas: el sistema 1 y el sistema 2. El sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional. El sistema 2 es lento, reflexivo y racional.

Las personas usamos el sistema 1 para resolver la mayoría de tareas que se nos presentan en el día a día. Esto es así porque la mayoría de tareas pueden ser resueltas de forma rápida y casi automáticamente por el sistema 1. Digamos que todo aquello que resolvemos sin prestar atención y de manera rutinaria, lo resuelve el sistema 1. Pero el sistema 1 fracasa cuando nos enfrentamos a tareas nuevas o que requieren de un profundo razonamiento para ser resultas. Para poder resolver este tipo de tareas necesitamos poner el sistema 2 en funcionamiento. Digamos que el sistema 2 es perezoso y pesado. Prestar atención y concentrarse requiere un esfuerzo inmenso. Hay que tener el cerebro muy forma para que el sistema 2 acuda a dar relevo al sistema 1 cuando es necesario.  Esto no lo digo yo, esto lo dice en “Pensar rápido, pensar despacio” Daniel Kahneman.

¿No habéis conocido personas que ante un problema lo único que quieren es “saber” la solución? Me refiero a ese tipo de personas que cuando les explicas una solución deja de escucharte, porque no les interesa la explicación. La explicación es un rollo para ellos. Solo quieren saber qué hay que hacer o no hacer. Esas personas acumulan años de experiencia pasándose las pantallas del juego usando solo el sistema 1. Me niego a decir que porque “sepan” la solución, son sabios. No me da la gana. Pueden llegar a tener la capacidad de reconocer un problema y aplicar una solución que saben “de memoria”, pero no tiene la capacidad de resolverlo.

“Quién no es capaz de entender el problema, nunca entenderá la solución”. ¿Irene Santos? No sé si lo he leído o visto por ahí. Pero sueño con que me reclamen un cita (aunque sea textualmente).

Para dedicarse a la analítica web tienes que ser una persona que ante un problema sea grande o pequeño, sienta la imperiosa necesidad de resolverlo. Ese problema es como una hebra de carne que se te queda entre las neuronas. Ese problema genera malestar, irrita, está ahí todo el tiempo MOLESTANDO. Y el cerebro analítico no parará* hasta que saque de ese objeto extraño que le irrita. El cerebro analítico será capaz de usar el sistema 2 todo el rato* que sea necesario para dar con la tecla. Y cuando por fin lo resuelve, el cerebro analítico llega al clímax. Siente en un instante un inmenso placer y se relaja. El cerebro analítico disfruta con estas cosas porque en el fondo son como un juego para él. Un juego en el que tu mente queda absorbida por una pantalla y pierdes la noción del tiempo. Esto lo digo yo, porque mientras trabajo muchas veces me siento igual que el día que no fui a misa.

Recuerda, seas un pequeño padawan o un gran jedi, si ante un problema sientes como si tuvieras una hebra de carne entre las neuronas, la analítica está contigo. Que tu corazón analítico no se oxide por las derrotas, por muy difícil que sea la pantalla, por muy dura que sea la partida, tu cerebro analítico dará con la solución.

no parará* cláusula sujeta al alcance del proyecto

todo el rato* cláusula sujeta al horario laboral

Agradecimientos a

Libros

Música

Películas

Commedia

Entradas recientes

Comentarios recientes

Archivos

Categorías

Meta

Irene Santos Written by:

Analista feliz. En ocasiones veo datalayers en Rastreator.com. Creo contenido sin ninguna pretensión más allá que seguir aprendiendo. Tengo a Segovia en el corazón y a Madrid en la cabeza

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *